140 gramos de auténtico carácter

01 de julio, 2014 - Formación - - 0

 

La semana pasada tuvimos la ocasión de realizar un pequeño workshop en colaboración con Pentax , BowensFotoK, y la modelo Sheziss Insomnia con vestuario de Samsara 51. El concepto que queríamos desarrollar lo englobamos en la idea: “el carácter está en los detalles”, que es, creo, uno de los aspectos que nos identifican como fotógrafos.

foto: diego espada / Alicia Bada

Para ello desde Pentax nos cedieron una pentax k-3 durante 15 días a fin de que la pudiésemos exprimir y ver como funcionaba. Nosotros no somos probadores profesionales, y poco tenemos que decir de la cámara más de lo que se puede encontrar en infinidad de pruebas, simplemente añadir que funciona y funciona muy bien. Esto que puede parecer simple, para un fotógrafo que se pasa 24 horas al día con una cámara es el mayor elogio posible. El sensor es excepcional y pese a ser Dx la calidad sobrepasa al 95 por ciento de nuestras necesidades, funciona perfectamente con poca y mucha luz, es rápida, cómoda, resistente y en 15 días de arrastrarla de un lugar a otro no hubo un sólo momento en que nos diese el mínimo fallo o nos arrepintiésemos de no haber cogido otra cámara. Simplemente una foto tras otra, (y hablamos de un ritmo de cerca de 200 fotos diarias, es decir en 14 15 días cerca de 3000), sin ningún incidente, sin sentirnos extraños, sin caer en la cuenta de nunca antes habíamos usado esta cámara y concentrándonos en hacer fotos que para eso somos fotógrafos.

foto: diego Espada / Alicia Bada

Otro tema fue los objetivos, por nuestra manera de trabajar y visionar, somos muy partidarios de las ópticas fijas. No por una cuestión de calidad sino por educación y ritmo visual. En este caso usamos básicamente dos objetivos, bueno en realidad prácticamente uno. Los objetivos eran el 55 mm 1.4 que es un objetivo perfecto, color, definición, bockeh,.. todo 10/10 aunque muy largo para nuestro sistema de trabajo habitual, y el 21mm, en concreto el HD Pentax-DA 21 mm f/3.2 AL.

Buffff! Amor a primera vista y lo que es peor, pasión según lo fuimos conociendo. En el tipo de fotografía que hacemos nuestra decisión óptica pasa en la mayoría de los casos por angulares cortos, (en formato completo la gama que va de 25 a 35mm), básicamente la distancia que nos permite hablar suavemente al modelo y no verle sólo la cara. A nivel conceptual y más académico lo definiríamos como la posibilidad de aproximarnos sin perder de vista el entorno. Objetivos que nos respondan a quién es, y a la vez dónde lo es. En este caso el 21mm de pentax al ser DX equivale a un 32mm, que, para nuestro desempeño, es perfecto. Para más señas es un objetivo tan rápido como diminuto, tipo pancake, con sólo 140 gramos de peso lo es todo, excepto una barrera entre el fotógrafo y la realidad.

foto: diego Espada / Alicia Bada

Como hemos dicho antes no somos probadores, así que no sabemos que definición en lineas por pulgada tiene, ni el grado exacto de deformación, ni el numero de lentes, ni nos preocupa demasiado la apertura máxima, etc etc. Es más somos del tipo de fotógrafo que selecciona el objetivo y después la cámara. Y con este 21mm de pentax sabemos que lo que vemos a través suyo nos emociona, nos transmite, tiene el suficiente carácter propio como para permitirse ser una manera diferenciada de “contar”. Nos entrega archivos con textura, tridimensionalidad, definición, modulación de color y sobretodo con una visión que encaja perfectamente con la nuestra. Así que si hemos de definir nuestra experiencia en este taller, bien lo podemos hacer como la sorpresa de un objetivo, el 21mm de pentax, realmente 140 gramos de auténtico carácter.

foto: diego Espada / Alicia Bada

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